Las 5 cosas que agradecí este World Ballet Day

Como  muchas otras niñas mi camino en el ballet comenzó desde la temprana edad de 5 años, siendo hija única, mi mamá pensó que sería una excelente idea llenarme de actividades extra-curriculares para poder hacer amigos. Una de esas tantas actividades era ir dos horas a la semana a tomar una clase de ballet que si bien, mi mamá no tenía idea de qué se trataba, le gustó porque podía vestirme con mallas rosas y me ayudaba a diferenciar el lado izquierdo del derecho. Fue años más tarde que tanto ella como yo, nos dimos cuenta de que esas clases de ballet además de darme coordinación y fuerza física – y muchos amigos – también me dieron mil cosas más.

Este año (después de años de ausencia) decidí retomar clases de ballet y me he puesto a recordar todas las maravillosas enseñanzas que he aprendido de cada maestro y en cada salón de danza. En este post decidí compartirte mi pequeña lista de agradecimiento al ballet, y de paso aprovecho para conmemorar el Día Mundial del Ballet (#WorldBalletDay), que se celebró este 2 de octubre y que más que una celebración entre la comunidad de danza, para mi, representa una oportunidad para acercarte a este hermoso mundo.

Mi querido ballet te agradezco por: 

  1. La disciplina, disciplina, disciplina.
    Muchas veces me quejé, pero han sido muchas veces más las que te agradezco por  enseñarme a ser disciplinada. Lo primero que aprendí en el ballet fue a ser puntual, a mantener mis cosas en orden, me enseñaron que la atención en clase es importante, y que se debe tratar de hacer las cosas bien desde el principio -y cada vez después de eso- . También supe que una ausencia innecesaria en clase puede retrasar todo el progreso que construí durante meses y aunque muchas veces pensé que eran lecciones repetitivas, me di cuenta con el paso del tiempo que los valores y hábitos que formas en clase son básicos y de mucha ayuda en la vida cotidiana.
  2. Demostrarme que soy más fuerte de lo que creía.
    Cuando observas una puesta en escena de ballet todo parece fluir de forma mágica y sin esfuerzo. La realidad es que para lograr esa ilusión, como bailarín, pasas por rigurosas horas de ensayo, cansancio extremo, desveladas por ensayos nocturnos (y más si además debes cumplir con las tareas y trabajos de la escuela), hay bailarines que incluso esconden lesiones – cosa que no recomiendo, pero llega a pasar -. Agradezco por que me has enseñado a lidiar con mis nervios y a vencer miedos e inseguridades poco a poco con cada ensayo. Estoy segura de que la gente más fuerte que conozco son los bailarines de ballet.

  3. Enseñarme a pensar y realizar críticas constructivas. 
    A pesar de que los bailarines suelen verse como personas enfocadas en el trabajo individual la realidad es que en clase de ballet y durante los montajes se requiere aprender a trabajar en equipo. Gracias por los días en que me tuve que aprender a resolver conflictos ya fuera con la coreografía, conmigo misma o bien con mis compañeros (que no necesariamente eran bailarines, sino también músicos, iluminadores, escenógrafos, en fin). Gracias por ayudarme enseñarme a recibir correcciones (enfrente de todos) durante la clase, a pesar de lo incómodo que a veces era esta situación, me queda claro que es una lección invaluable para no tomar los regaños y las críticas tan personales. Como bailarines aprendemos a tomar las correcciones, aplicarlas en el momento y continuar, sin desgastar energía en pensamientos negativos o enojos. Sería bueno que todos adoptáramos esta actitud en nuestra vida cotidiana.
  4. Darme el poder de la expresión.
    Para muchos el salón de danza es su escape de la realidad, su terapia. En mi caso el ballet me permitió conocer otra forma de expresión, jamás me sentí tan cómoda hablando en público – hasta la fecha me cuesta trabajo- pero he logrado controlar mis emociones al presentarme frente a una audiencia. Agradezco porque el ballet me hizo confiar en mis habilidades y me enseñó que el cuerpo puede hablar sin hacer uso de la voz. Cuando las palabras fallan, la danza habla.

  5. Enseñarme a perder.
    Es cierto que el ballet es competitivo, a fin de cuentas, se enfoca en la búsqueda de un ideal de perfección. Pero pronto aprendí que la competencia puede ser muy enriquecedora cuando se hace con respeto y con amor. Todos los bailarines estamos conscientes del trabajo de nuestros compañeros y a veces tenemos que enfrentarnos ante nuestros amigos en audiciones y competencias. Querido ballet te agradezco porque me enseñaste que no todas las veces se gana un trofeo, o un papel estelar, sin embargo siempre ganas algo más valioso: la experiencia. La oportunidad de poder recibir correcciones y consejos para mejorar, tomar clase con algún maestro o bailarín que admiro, las amistades que he hecho y los momentos que he compartido con todos ellos fuera y dentro del escenario hacen que todo valga la pena.

    No olvides agradecer cada día por tener un cuerpo sano, fuerte y con el que puedes expresarte. Agradece por las incontables horas de entrenamiento mental y físico que te han vuelto más seguro y que han forjado tu personalidad. recuerda que sin importar si decides continuar con el ballet como una carrera o como un hobbie; o si decides dejarlo cuando entres a la universidad, tu clase ballet y sus enseñanzas siempre irán contigo.

    L✨

 

Síguenos:

2 thoughts on “Las 5 cosas que agradecí este World Ballet Day

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Facebook
Twitter
RSS
Google+
http://www.danzartico.com/las-5-cosas-que-agradeci-este-world-ballet-day">
LINKEDIN