La Resiliencia de la Danza

Hoy quiero hablarales de una de las cualidades principales que he desarrollado a través de la danza:la resiliencia.

Estoy casi segura de que todos hemos pasado por momentos difíciles. Es cierto que hay momentos en que parece que se nos viene el mundo encima. Cuando nos sentimos abrumados por una pena, por coraje o por impotencia ante una situación, lo primero que debemos hacer es tomarnos un tiempo para respirar, y una vez que estemos más tranquilos, como dicen por ahí, poner todo sobre la balanza.

La resiliencia se trata de analizar y reconocer aquello que provoca nuestras emociones para poder cambiar nuestra actitud ante el problema, recuperarnos, aprender del fracaso y salir fortalecidos de lo que nos parecía el fin del mundo para así poder continuar con nuevas metas y nuevos retos.

En la danza aprendemos a desarrollar esta capacidad desde muy pequeños. Debemos ponerla en práctica por ejemplo cuando no nos va bien en alguna audición, lo que nos impide conseguir los roles que queríamos, o entrar a una compañía, o ganar un concurso o una beca. Otro momento en el que nuestra resiliencia siempre se pone a prueba es cuando sufrimos alguna lesión y hay que pasar por un largo proceso de rehabilitación.

Algunos tips que he ido aprendiendo con el tiempo que me han ayudado a desarrollar mi resiliencia y que estoy segura les pueden ayudar también son:

Todo comienza por uno mismo.
Primero debemos prestar atención a nosotros mismos. Debemos conocernos, analizar qué desata nuestras emociones y porqué nos sentimos frustrados o impotentes ante una situación. Recomiendo escribir una lista con tus emociones y todo aquello que te molesta. Mucha gente -incluyéndome- escribe un diario ya que éste les ayuda a desahogarse y despejar su mente; no necesitas escribir cada día, con dos o tres entradas por semana es más que suficiente, lo que importa es que te des tiempo para ti mismo. Si lo tuyo no es escribir, canaliza toda esa energía en otra actividad que disfrutes, puede ser bailar, leer, pintar, cocinar, ir al gimnasio, etc.; trata de que la actividad que elijas te deje con un sentimiento de satisfacción después de realizarla.

Cuido mi cuerpo y mente.
Una buena alimentación, hacer ejercicio y practicar alguna forma de meditación te ayudarán a sentirte bien físicamente, y eso ayudará a que tu mente también este estable. Está comprobado que hacer ejercicio estimula a tu mente a sentirse bien, por lo que, además de mantenerte relajado, es posible que después puedas pensar con mayor claridad y encuentres soluciones o alternativas más rápido que te ayudarán a resolver el problema que te agobia. Si te cuesta mucho trabajo meditar, te recomiendo comprar un libro para colorear (sí funciona) o dibujar patrones en un cuaderno, también ayuda escuchar música relajante antes de dormir.

Más pensamientos positivos.
Es real que al cambiar tus pensamientos por unos más positivos todo a tu alrededor mejora. Piensa que “eres capaz” de lograr lo que te propones a pesar de las adversidades. Cree en ti mismo y verás que encontrarás una alternativa para solucionar tus problemas. No dejes que los problemas te roben energía, recuerda que para todo hay una solución. Si sufriste alguna pérdida, toma unos días de duelo; es normal llorar pero no dejes que la tristeza te consuma, mejor recuerda las cosas positivas que aprendiste de aquella persona o situación y no tengas miedo a dejar ir. Las cosas buenas jamás se olvidan.

Sonríe y apóyate en quien más quieres.
Aunque no te sientas de muy buen humor, una sonrisa puede cambiar todo lo que te rodea. Recuerda tratar con una sonrisa a las demás personas, te aseguro que ellas también cambiarán su actitud hacia ti y tus días serán mucho más agradables. Cultiva relaciones que te llenen de energía y cariño, y no olvides que hay gente que te quiere, que se preocupa por ti y que desea tu éxito y felicidad. Cultiva la confianza y apóyate en familiares, amigos o pareja. No te quedes callado, es muy probable que alguno de ellos pueda darte su opinión, te muestre otra perspectiva sobre el problema y, quizás, hasta te diga alguna solución que tú no habías pensado.

Sigue luchando.
Recuerda que sólo conseguirás aquello por lo que de verdad trabajes y te esfuerces (lección no.1 de cualquier clase de danza) Muchas veces antes de conseguir un éxito debemos pasar por varios fracasos; al final, al cumplir nuestra meta la satisfacción es mayor. Lo importante es que no te rindas. Te recomiendo hacer una lista con objetivos a corto, mediano y largo plazo, y enfoca tu energía poco a poco para ir cumpliendo esos objetivos. El secreto está en ser constante.

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2 thoughts on “La Resiliencia de la Danza

  1. Totalmente de acuerdo! De hecho, los consejos sobre resiliencia son aplicables para muchas situaciones cotidianas y la danza es muy buena terapia para ponerlos en práctica, conocer los resultados. Es importante también aprender desde pequeños a identificar este tipo de emociones!!

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